DENIS FOYATIER llegó a sentir en sus años iniciales de creador la grandeza de la era napoleónica, y la pureza, la proporción y el reposo que habían sido los ideales del neoclasicismo fueron aceptados en su formación académica, tanto con su maestro Francois Lemot (1771-1827) como en la Ècole des Beaux Arts y más tarde en su estadía en Roma. Con el avanzar del siglo XIX, despertó el espíritu romántico con su interés profundo y arrebatador por la vida interior del hombre, sus sentimientos y la simplicidad como antinomia a la razón, el orden y el civismo neoclásicos. En la escultura, durante años, las tendencias clásicas y románticas avanzaron juntas, enfrentándose a veces, influyéndose otras o buscando un acuerdo entre sí. Y así sucedió con la obra de Foyatier, escultor cuyo temperamento artístico e impulso creativo lo condujeron a trabajar sin pausas, prolíficamente, en la búsqueda de lograr obras en consonancia con sus ideales. De tal modo, no conoció otros límites que los que él mismo aceptaba. Tan pronto eran los arquetipos clásicos los que lo inspiraban, como otras veces la naturaleza y los sentimientos. Clásico en la concepción de "Espartaco" de líneas límpidas y severas, como romántico en "La siesta" pieza en la que expresó un temperamento sensible, con una figura en letargo, surgida de una observación directa de la vida. "Espartaco" atrajo tempranamente la atención hacia él y su éxito le valió ser distinguido con innumerables premios y encargos, estos últimos, tanto para obras públicas, muchas de gran aliento y monumentalidad, como para las más personales, los numerosos retratos escultóricos en los que descubrió sutiles significaciones, fuerza de expresión o espontánea vitalidad. El monumento a Santa Juana de Arco, erigido en la Place du Martroi de la ciudad de Orleans, lo revela como un artista capaz de expresar en una manifestación plástica de conmovedora vitalidad, la figura de la campesina heroica y visionaria trasmutada en conductora de la victoria y la liberación, en un monumento ecuestre pleno de lírico heroísmo. Un misticismo contenido manifiesta Foyatier en "La Virgen y el Niño" de la Iglesia de Saint Etienne du Mont de París, obra resuelta con cierta cadencia romántica en su monumental apostura. Clásicos y románticos aceptaron y encomiaron las obras de Denis Foyatier y el artista compartió con sus colegas Rude y Pradier los espacios destinados a las figuras de los Apóstoles en las enjutas de la Iglesia de la Magdalena. Denis Foyatier vivió en París en el actual Nº 14 de la Rue Visconti -antes Marais Saint Germain- corta y estrecha calle del Barrio Latino, cargada de historia, sitio donde trabajaba y dialogaba con otros artistas de su tiempo, espíritus abiertos, individuos de acción, Ingres, Rude, Delacroix, entre otros, que buscaban en común la creación de obras en consonancia con sus ideales.

PEDRO ALBERTO SINOPOLI
Director del Museo Estévez de Rosario - Argentina